Foto: Iván Dall’Igna ©
MARÍA GIULIA ALEMANNO
“Entre tierra y cielo”
Estrella Díaz • La Habana
La pintora italiana María Giulia Alemanno regresó nuevamente a Cuba y en esta oportunidad la Plaza Vieja —una de las más hermosas de La Habana colonial— la acogió con su proyecto “Entre tierra y cielo”, un canto pictórico de salutación a cinco orishas del panteón yoruba.
El proyecto, que también fue una acción plástico-danzaria, tuvo en su centro a Elegguá, Changó, Ochún, Yemayá y Obbatalá, deidades que la artista italiana ha asumido a partir de su peculiar mirada y que en esta ocasión ha sido respaldada por el probado talento de Gino Pellegrini —escenógrafo italiano— quien es poseedor de su intensa trayectoria en el mundo de las artes visuales en su país.
Pellegrini emigra muy joven a EE.UU. donde completa sus estudios de arte y de arquitectura y en California adquiere una sólida formación profesional, especialmente, en lo relacionado con el movimiento del llamado Arte Pop y del espectáculo. Se vincula con la industria del cine y en Hollywood trabaja, como escenográfo, en importantes películas como Los pájaros, El planeta de los monos, 2001, Odisea en el Espacio”, Hello, Dolly, Mary Poppins, Funny Girl, Tora Tora, Adivina quien viene a cenar, entre otras.
En entrevista exclusiva con La Jiribilla María Giulia comentó que Gino Pellegrini decidió “pintar una gran pantalla con el tema de la naturaleza” al tiempo que precisó que esa obra nació en la propia , “Plaza Vieja espacio que fue escenario, por un día, de la conjunción de nuestras estéticas: ¡un gran honor!” precisó.
El proyecto “Entre tierra y cielo” formó parte del recién concluido Taller de Antropología Social y Cultural que auspicia el Museo Casa de África y que en esta oportunidad hizo particular énfasis en la necesaria relación entre el hombre y la naturaleza.
En estos momentos y hasta finales de febrero, los óleos de María Giulia, el telón de Pellegrini —quien por primera vez visitó Cuba— y las valoraciones de Máximo Olivetti —periodista, escritor y crítico de arte— están expuestas en la sede de la Casa de África gracias a los lazos establecidos entre esa entidad y varias instituciones culturales de Piemonte, —región del noroeste de Italia, que “nos han apoyado en este proyecto y en otros que se avecinan”.
Confiesa la pintora italiana que siempre ha apostado por “los grandes formatos” en los que se siente muy cómoda y asegura que su paleta continúa siendo muy brillante: “siento que los colores que hay aquí, en Cuba, me pertenecen. Cuando estoy en Italia hay personas que me preguntan por qué pinto cosas cubanas, y mi respuesta es siempre la misma: me siento cubana. En Italia el clima es diferente y los colores son, también, distintos, y utilizando la paleta cubana mi taller se inunda de luz”.
Pintar orishas del panteón yoruba se ha convertido, casi, en una obsesión creativa para Maria Giulia quien asegura que los siente muy cerca de ella: “sinceramente, no sé con exactitud hacia dónde me lleva ese camino, pero esta indagación me ha obligado a investigar profundamente el tema y quiero hacer el panteón completo. Ya tengo concluidos —a gran tamaño— 16 orishas y quisiera pintar unos diez más y exhibirlos aquí”.
La obra de Alemanno se ha expuesto en repetidas ocasiones en Italia e, incluso, el prestigioso Museo Nacional Prehistórico Etnográfico Luigi Pigorini, de Roma, ha abierto sus puertas al quehacer de esta artista que asegura que a pesar de que en su país “no se conoce mucho el arte que nace de las raíces afrocubanas, es increíble cómo la gente queda encantada e impactada a pesar de que son cuestiones muy complicadas”.
Es impresionante —nos cuenta— “cómo la gente se queda parada frente a un orisha y te pregunta y te comenta que a pesar de no entender completamente el mensaje, siente que eso que están viendo les pertenece también. Esta reacción me resulta muy estimulante y a la vez interesante porque cuando pinto no racionalizo, simplemente, siento y me pongo en relación con un mundo otro, con una dimensión otra. No sé cómo explicarlo, pero así funciona”.
En mayo venidero esta exposición viajará a Italia y allí se acrecentará con la obra de Gino Pellegrini como telón de fondo y, quizá, más adelante regrese a la Isla para ser exhibida: “en Cuba hemos encontrado una nueva casa, una casa grande, y muchas personas a las que queremos y que, a su vez, nos quieren mucho”.
